Inteligencia Artificial: El desafío al modelo educativo jurídico

La universidad ya no puede limitarse a transferir contenido que los alumnos acceden en segundos. Francisco José Peláez Sanz, abogado y rector de UNIPRO (European Digital University), plantea esta pregunta en un artículo que interroga directamente el modelo de las facultades de Derecho ante la irrupción de la inteligencia artificial. Su tesis es clara: si la IA explica, redacta y consulta mejor que cualquier clase magistral, qué enseñamos en la universidad cuando el saber jurídico ya no reside en el aula.
De "saber la ley" a "tomar buenas decisiones jurídicas"
Peláez Sanz sostiene que la función histórica del profesorado, la transmisión de contenidos, ha quedado obsoleta. Los estudiantes disponen de materiales completos y asistentes de IA capaces de explicaciones personalizadas e ilimitadas.
El cambio propuesto es de fondo. En lugar de formar personas que "sepan la ley", es decir, que respondan preguntas, la universidad debe formar quienes sean capaces de "tomar buenas decisiones jurídicas", es decir, que resuelvan problemas.
La distinción opera: la IA genera borradores y contenido, pero no decide ni asume responsabilidad ante un cliente o un tribunal.
Tres transformaciones para el alumno de Derecho
Peláez Sanz articula su propuesta en tres niveles progresivos que reconfiguran el aprendizaje jurídico.
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- De contenido a conocimiento. Tener acceso a información no equivale a saber. El conocimiento es una estructura interna que permite reconocer un problema y aplicar la solución correcta.
- De conocimiento a discernimiento. La IA presenta errores con absoluta confianza. Peláez Sanz pone en práctica esto en su propia clase: los alumnos auditan textos jurídicos generados por IA, localizan errores y los demuestran con la ley en la mano.
- De discernimiento a decisión estratégica. La práctica legal es una sucesión de decisiones bajo incertidumbre, como optar por transacción o litigio. La universidad debe iniciar el desarrollo de este criterio mediante ejercicios prácticos con consecuencias permanentes.
La responsabilidad como núcleo de la formación
El artículo cierra con una afirmación tajante: enseñar a un abogado a asumir responsabilidad es la esencia de enseñar Derecho en la era moderna.
La tesis de Peláez Sanz interpela directamente a los decanos, tribunales de garantía y reguladores académicos. La adaptación curricular no es voluntaria: la realidad de la práctica, con herramientas de IA ya operativas en despachos, impone un plazo.
¿Cuántas facultades de Derecho españolas han revisado sus métodos de evaluación para medir decisión estratégica en lugar de memorización normativa?
Información publicada originalmente por Economist & Jurist.